Road Town

Caña de azúcar y fábricas de ron
Hermosas playas y calas
Espectaculares vistas desde Skyworld

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Road Town/Tórtola

Tras las huellas de los piratas

Unas vacaciones por las Islas Vírgenes Británicas en el Mar Caribe son perfectas para los amantes de las películas de piratas. Una visita a la isla de Jost Van Dyke va a rendir homenaje al colono y pirata holandés homónimo que vivió en la isla en el siglo XVII.


Apenas desembarques de tu crucero MSC en el puerto de Road Town, te vas a sentir como en una película de aventuras. Road Town, la capital de las Islas Vírgenes Británicas, se sitúa en la bahía más grande de Tórtola, la mayor de las islas. Para tener una visión más completa de las Islas Vírgenes Británicas, podés almorzar en Skyworld, un restaurante panorámico en el punto más alto de la isla, a unos 400 metros sobre el nivel del mar.

Una de las playas con más encanto de Tórtola, Sugar Cane Bay se llama así por la gran plantación de caña de azúcar situada detrás de ella. Ya sólo bañarse en las aguas cristalinas y recostarse en las arenas blancas mientras las aves marinas se lanzan a pescar desde las alturas es una experiencia increíble. Sin embargo, puede ser aún más interesante si visitás la Destilería de Ron Callwood, que alberga una estructura de destilación de caña de azúcar original y organiza catas de ron.

El calefactor original de la destilería sigue aún en funcionamiento y el ron producido se almacena en viejos barriles. La Old Guard House (antigua casa de vigilancia) sigue estando intacta, y fue transformada en una galería de arte y tienda de souvenirs. Cada una de las bahías de estas islas tiene algo especial: todos los años sus aguas se llenan de grandes yates de lujo, aunque la más codiciada es la preciosa Isla de Virgen Gorda, que bien merece una visita. Acá, los manglares llegan hasta el mar y los visitantes más hábiles se bañan en The Bath, una bahía repleta de enormes rocas volcánicas que forman sinuosos túneles que deben seguirse para llegar al mar. 

Qué ver en Road Town

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    Islas Vírgenes Británicas

    El agradable susurro del mar
    El agradable susurro del mar

    En las Islas Vírgenes Británicas las cabinas telefónicas son rojas como en Londres, se conduce por el lado izquierdo y la típica bebida local es a base de Pusser, el ron preferido por los oficiales de la Royal Navy.

    Cuando bajes a tierra de un crucero por las Islas Vírgenes Británicas no solo vas a encontrar muchas discotecas, sino también muchos bares, bandas de steel y casas coloniales con pórticos que dan al mar turquesa. Las Islas Vírgenes Británicas, unas cien islitas dispersas por el mítico Canal de Francis Drake, son sobre todo uno de los destinos preferidos por los amantes de la vela, y a menudo se organizan regatas alrededor de las islas.

    A pocos minutos en bote de Tórtola, la isla principal, está Salt Island, donde descansa el Rhone, el barco postal que se hundió en 1867 durante una tormenta y que Jacques Cousteau definió como uno de restos de naufragio más espectaculares del mundo, escenario de las escenas bajo el agua de la película Abyss con Jacqueline Bisset. De hecho, hasta el mes de noviembre se pueden avistar frente a Virgin Gorda ballenas jorobadas que entonan sus cantos de amor.

    Pero el auténtico tesoro es una excursión a Anegada, una finísima lengua de arena blanca de 20 km de largo y menos de 3 de ancho rodeada por la barrera coralina, una reserva natural donde a menudo los barcos se quedaban encallados, como atestiguan los casi trescientos restos que hay en el fondo del mar y que atraen a buceadores de todo el mundo.