Montecarlo

El Hôtel de Paris y Villa Sauber
El casco antiguo de Mónaco
La aldea de St-Paul-de-Vence

Busca tu crucero por el Mediterráneo

Montecarlo

El punto de encuentro de la jet set internacional

Montecarlo es el lugar donde se encuentra la auténtica riqueza, y su famoso casino merece una visita durante una excursión de tu crucero MSC por el Mediterráneo. Junto a él se encuentra la llamativa Ópera de Montecarlo, y en los alrededores de la place du Casino, rodeada por hileras de palmeras, hay varios casinos, hoteles, palacios y grands cafés.

El American Bar del Hôtel de Paris es el lugar donde se da cita la élite, mientras que el Hermitage, de principios del siglo XX, se caracteriza por la bonita cúpula de hierro y cristal de Gustave Eiffel.

Villa Sauber es una de las pocas villas belle époque que han sobrevivido en el principado, situada en medio de bloques de edificios de cemento. Alberga el Nouveau Musée National y presenta interesantes muestras temporales de arte, a menudo sobre temas relacionados con la ciudad. MSC Cruceros por el Mediterráneo también ofrece excursiones al casco antiguo de Mónaco, donde se ha evitado la peor explotación inmobiliaria.

En place du Palais puedes ver el cambio de guardia o visitar las tumbas del Príncipe Rainiero y la Princesa Grace en la catedral del siglo XIX. Una de las mejores excursiones MSC en Mónaco es la bonita aldea fortificada de St-Paul-de-Vence. Es un pueblecito en la cima de una colina a solo 3 km al sur de Vence, en dirección Cagnes.

Aunque el pueblo en sí es una joya y normalmente durante el verano recibe muchas visitas, la fama del lugar se debe a su casco histórico medieval y a la Fundación Maeght, un magnífico museo de arte moderno y escultura escondido entre los bosques cercanos, como su corazón medieval. No puedes perderte otro de los símbolos del pueblo, justo fuera de la muralla en la carretera de acceso, la Colombe d’Or, un hotel y restaurante célebre por el arte que cuelga de sus paredes, donado como pago por la comida por los entonces empobrecidos Braque, Picasso, Matisse y Bonnard durante los años de escasez tras la Primera Guerra Mundial.

Visitas imprescindibles en Montecarlo

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Monaco

A great little state
A great little state

The tiny independent Principality of Monaco, no bigger than London’s Hyde Park, has been in the hands of the autocratic Grimaldi family since the 13th century, save for the two decades following the French Revolution, and in theory would become part of France were the royal line to die out.

When you’re on a cruise to Monaco it’s easy to understand how the last hundred years the principality has lived off gambling, tourism and its status as a tax haven. Among its inhabitants, French citizens outnumber native-born Monegasques.

Along with the Pope and the house of Liechtenstein, Prince Albert II is one of Europe’s few remaining constitutionally autocratic rulers. A holiday to Monaco is like taking a stroll along the Mediterranean. The three-kilometre-long state consists of several distinct quarters.

The pretty old town of Monaco-Ville around the palace stands on the high promontory, with the densely built suburb and marina of Fontvieille in its western shadow. La Condamine is the old port quarter on the other side of the rock; Larvotto, the rather ugly bathing resort with artificial beaches of imported sand, reaches to the eastern border; and Monte Carlo is in the middle. French Beausoleil, uphill to the north, is merely an extension of the conurbation – the border is often unmarked and always easily crossed on foot.