Kotor

La joya de Montenegro
El antiguo Palacio del Rector
La Catedral de San Trifón

Buscá tu crucero por el Mediterráneo

Kotor

La gloriosa historia de un mar de aguas cristalinas

Durante tu Crucero MSC por el Mediterráneo vas a poder admirar el casco antiguo medieval de Kotor, situado al borde de la bahía; es sin duda la joya de Montenegro.

Aunque ya no es el secreto mejor guardado de Europa, la entrada de Kotor a los tours guiados no afectó la belleza sin tiempo de sus callejuelas y de sus placitas escondidas. La muralla de la ciudad encierra un gran número de cafés y de iglesias históricas, y está a su vez rodeada por altísimos picos.

El puerto, que durante los últimos años encontramos abarrotado de yates, marca el final de la bahía de Kotor, que recuerda mucho a un fiordo por los acantilados de más de mil metros de altura que se alzan casi verticales sobre las aguas cristalinas. Para disfrutar del encanto de Kotor, nada mejor que dar una vuelta por el casco viejo, sin mapa, y perderse por el laberinto de sus callejuelas. Probablemente tu excursión va a empezar en la Puerta del Mar, cerca del puerto donde tu Crucero MSC te va a estar esperando, y va a continuar hacia la plaza principal, Trg od Oružja.

Los cafés se encuentran en el interior de edificios históricos, de los cuales el más conocido es el Palacio del Rector con su torre del reloj. Aventurándote por sus callejuelas vas a llegar a la Catedral de San Trifón, enmarcada por montañas y perfecta para tus fotos; su interior bien merece el precio de la entrada.

Hay muchas otras iglesias que valen la pena, así como el interesante Museo Marítimo, un tesoro de mapas náuticos y maquetas de barcos. Las viejas murallas de una fortaleza envuelven majestuosamente la ciudad y regalan un agradable paseo. Reservate al menos 90 minutos para subir hasta el Castillo de San Iván, desde donde vas a poder disfrutar de unas vistas espectaculares del fiordo.

Qué ver en Kotor

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    Montenegro

    Una joya inesperada
    Una joya inesperada

    El minúsculo estado de Crna Gora es más conocido por su nombre italiano, Montenegro. La traducción española – “Montaña Negra” – puede sonar un poco siniestra, pero su territorio es una explosión de colores.

    Cubierta de flores durante buena parte del año, por sus picos escarpados veteados por el verde oscuro de los pinos, las hayas y los abedules bajan torrentes turquesas hasta un mar de un azul casi imposible. Su costa mediterránea está salpicada de punta a punta de playas de arena amarilla o gris volcánico y grupos de pintorescas casas con techos color teja, una postal que toma vida durante tus vacaciones en Montenegro.

    Aunque la costa es la parte preferida de los viajeros, la joya de la corona es la increíblemente fotogénica Kotor, un poco más retirada hacia el interior al final de una bahía que parece un fiordo. El pueblo costero de Budva es el otro atractivo principal, pero deberías hacer un hueco para visitar las ruinas de Stari Bar.

    Lejos de la costa, los atractivos del país se encuentran básicamente en las montañas, en especial el espectacular parque nacional de Durmitor, mientras que la antigua capital montenegrina de Cetinje también vale la pena; la capital actual, Podgorica, recibe menos visitantes pero también tiene su encanto.